
Luego de que resultara falsa la noticia del paso del aún desaparecido Julio López en nuestra ciudad y que tampoco el perro hallado fuera el de la malograda familia Pomar: insólito hallazgo en Tres Arroyos
Eugenio Gutiérrez está encargado de una estancia en la zona de la periferia de nuestra localidad y asegura haber visto al ya mítico unicornio azul del canta-autor de la Trova Cubana, Silvio Rodríguez Domínguez. El nombre de Gutiérrez se asocia con otros hallazgos que concluyeron por ser falsos o erróneos, como cuando afirmó tener en su poder los restos fósiles de las desaparecidas manos del ex presidente Juan Domingo Perón, que resultaron ser unos huesos cualesquiera de las alas de un pato gallareta; o cuando aseguraba tener guardado en el galpón de la estancia un ovni que habría caído en su patio y sólo se trataba de una vieja chata Ford modelo 1950, muy deteriorada. Aún así, no se descarta que en este caso la noticia sea verídica. Por eso, y ante la duda, realizamos la siguiente investigación in situ. Encontramos a Eugenio Gutiérrez en el ámbito de su labor rural en franco estado de emoción etílica; aún así se mostró muy dispuesto a la entrevista.
La Maquinola Tresarroyense: ¿Podría decirnos en qué circunstancias encontró al unicornio azul?
Eugenio Gutierrez: Sí, sí, claro.
L.M.T.: Entonces…
E.G.: Ah, sí. Bueno, resulta que yo estaba sentado aquí… a ver, no. Estaba allá, parado, mirando al horizonte y en eso lo veo.
L.M.T.: Al unicornio…
E.G.: No, al patrón que llegaba en su camioneta Toyota Hilux, modelo 2009, levantando una polvareda bárbara.
L.M.T.: ¿y el unicornio?
E.G.: no. Venia solo el patrón.
L.M.T.: ¿por qué no nos dice cuándo vio al unicornio?
E.G.: Ah, sí. En eso, entre la polvareda lo veo. Una mancha azul. Ahí no más me fui a buscar el winche, que tiene mira telescópica; lo enfoco y…era no más.
L.M.T.: El unicornio azul.
E.G.: No. Una lona azul que se le voló a la 4x4. Lo llamo al patrón por el Nokia y le aviso, para que la levante y me voy adentro para guardar el winche y de paso tomar un trago, por el stress. Cuando abro la despensa se me abalanza una bestia del color del cielo, con un cuerno, y ahí no más me dije: “Eugenio, este no es otro que el unicornio azul que ayer se le perdió al Silvio Rodríguez ese cuando lo dejó pastando, y desapareció”.
L.M.T.: ¿y qué hizo?
E.G.: Cerré la puerta y prendí la noteboock; lo googlié al Silvio Rodríguez ese, entré en su página y le escribí un mail. Le dije que se acordará de aquello de: “cualquier información bien la voy a pagar…”, por ahí me salía lindo el revoleo, jeje.
L.M.T.: ¿Y qué hizo con el unicornio?
E.G.: resulta que en eso abre la puerta el patrón, con la lona azul arriba de su cabeza y me dice que la ate bien a la chata; el bicho se escapa por el costado de la entrada y el patrón con la lona azul tapándole la visibilidad no lo ve y me lo deja ir. Yo no sé que le voy a decir al Silvio ese si me llega a contestar el mail…si me permite lo convido con un trago así nos calmamos un poco.
Dejamos a Eugenio Gutiérrez con la extraña sensación de estar frente a alguien conmovido por una pérdida irreparable; acaso la misma pérdida que otrora sufriera el canta-autor cubano. En todo caso, nuestra localidad toda sufriera también una pérdida: la de- otra vez- no poder ser protagonista nacional e internacional en las noticias que tienen que ver con los hallazgos famosos. Al final, las personas que desaparecen, se pierden, o que parecen ser tragados por la tierra nunca se dan una vuelta por nuestra ciudad. Es un trago amargo que debemos aprender a asumir entre todos.
Eugenio Gutiérrez está encargado de una estancia en la zona de la periferia de nuestra localidad y asegura haber visto al ya mítico unicornio azul del canta-autor de la Trova Cubana, Silvio Rodríguez Domínguez. El nombre de Gutiérrez se asocia con otros hallazgos que concluyeron por ser falsos o erróneos, como cuando afirmó tener en su poder los restos fósiles de las desaparecidas manos del ex presidente Juan Domingo Perón, que resultaron ser unos huesos cualesquiera de las alas de un pato gallareta; o cuando aseguraba tener guardado en el galpón de la estancia un ovni que habría caído en su patio y sólo se trataba de una vieja chata Ford modelo 1950, muy deteriorada. Aún así, no se descarta que en este caso la noticia sea verídica. Por eso, y ante la duda, realizamos la siguiente investigación in situ. Encontramos a Eugenio Gutiérrez en el ámbito de su labor rural en franco estado de emoción etílica; aún así se mostró muy dispuesto a la entrevista.
La Maquinola Tresarroyense: ¿Podría decirnos en qué circunstancias encontró al unicornio azul?
Eugenio Gutierrez: Sí, sí, claro.
L.M.T.: Entonces…
E.G.: Ah, sí. Bueno, resulta que yo estaba sentado aquí… a ver, no. Estaba allá, parado, mirando al horizonte y en eso lo veo.
L.M.T.: Al unicornio…
E.G.: No, al patrón que llegaba en su camioneta Toyota Hilux, modelo 2009, levantando una polvareda bárbara.
L.M.T.: ¿y el unicornio?
E.G.: no. Venia solo el patrón.
L.M.T.: ¿por qué no nos dice cuándo vio al unicornio?
E.G.: Ah, sí. En eso, entre la polvareda lo veo. Una mancha azul. Ahí no más me fui a buscar el winche, que tiene mira telescópica; lo enfoco y…era no más.
L.M.T.: El unicornio azul.
E.G.: No. Una lona azul que se le voló a la 4x4. Lo llamo al patrón por el Nokia y le aviso, para que la levante y me voy adentro para guardar el winche y de paso tomar un trago, por el stress. Cuando abro la despensa se me abalanza una bestia del color del cielo, con un cuerno, y ahí no más me dije: “Eugenio, este no es otro que el unicornio azul que ayer se le perdió al Silvio Rodríguez ese cuando lo dejó pastando, y desapareció”.
L.M.T.: ¿y qué hizo?
E.G.: Cerré la puerta y prendí la noteboock; lo googlié al Silvio Rodríguez ese, entré en su página y le escribí un mail. Le dije que se acordará de aquello de: “cualquier información bien la voy a pagar…”, por ahí me salía lindo el revoleo, jeje.
L.M.T.: ¿Y qué hizo con el unicornio?
E.G.: resulta que en eso abre la puerta el patrón, con la lona azul arriba de su cabeza y me dice que la ate bien a la chata; el bicho se escapa por el costado de la entrada y el patrón con la lona azul tapándole la visibilidad no lo ve y me lo deja ir. Yo no sé que le voy a decir al Silvio ese si me llega a contestar el mail…si me permite lo convido con un trago así nos calmamos un poco.
Dejamos a Eugenio Gutiérrez con la extraña sensación de estar frente a alguien conmovido por una pérdida irreparable; acaso la misma pérdida que otrora sufriera el canta-autor cubano. En todo caso, nuestra localidad toda sufriera también una pérdida: la de- otra vez- no poder ser protagonista nacional e internacional en las noticias que tienen que ver con los hallazgos famosos. Al final, las personas que desaparecen, se pierden, o que parecen ser tragados por la tierra nunca se dan una vuelta por nuestra ciudad. Es un trago amargo que debemos aprender a asumir entre todos.
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