LU 24
martes, 29 de marzo de 2011
jueves, 24 de marzo de 2011
martes, 22 de marzo de 2011
lunes, 21 de marzo de 2011
sábado, 19 de marzo de 2011
Diálogo

La Maquinola Tresarroyense, en un acto de enorme humildad, recapacitó acerca de las recomendaciones de cierto personaje mediático que siempre se jacta de oir la voz de la gente y de ser su humilde emisor. Pues bien, hicimos lo propio y le pusimos un micrófono en el cantero de entrada a nuestra vecina, que siempre nos denuncia por ruidos molestos. Con ustedes: la voz de la calle.
-¿Vio, Chicha, lo que dijeron hoy ? Se viene una nube radioactiva …ah…¿qué me dice, Chicha?, ¡ya no se sabe!
-Ay, vio, ¿a mi qué me dice?, si mire como tengo las varices, negra , ya no puedo más…
-Bueno, Chicha, pero anda! Lo importante es que anda! Hay que agradecer, pero mire esa pobre gente, ¿qué me dice?, cuánto daño el terremoto!
-A mi me dijo el médico que eso ya no se opera… a la Mirta la operaron,¿ se acuerda?, y mire como quedó, ya no se la vé tanto haciendo mandados, antes salia…
-¡Pero si ayer la vi andando lo más bien, Chicha!
-¿A la Mirta? ¡Pero no, si anda con bastón, pobrecita, para todas partes!
-¡Bueno , Chicha , pero anda, lo importante es eso, Chicha! En el noticiero dijeron que si se viene esa nube que viene para acá ahí sí que se termina todo, Chicha,dice que de a poco no va a quedar nada, Chicha…
-No sería la Mirta, a lo mejor. Yo sé por Caniglia- que es el yerno- que anda muy desmejorada, pobre…
-¿Qué Caniglia, el frutero?
-Ese nena, el del camión.
-¿Ah, pero entonces se casó, no más, con la Luz?
-No , esa es la menor. Esa se casó con uno que es policia, que parece que entró porque el padre ya estaba harto de sacarlo de la comisaria; ahora parece que se regeneró…anda en un auto de esos grandes; parece que ascendió rapido.Al padre no lo vio más, eso sí.
-Ah, Chicha… cuántos chicos en Japón, ¿vió?! Qué tragedia!
-¡Ya sé cuál es la que usted dice!: la Maria, la mas modocita…siempre fue.
-Dice mi nieto, el que le digo que está todo el dia en la computadora,( qué se yo que hace todo el dia ahí)…me dijo que vio un … en una pelicula…en … no sé que ..tube o algo así…que dice que son los yanquis que le mandaron un terremoto a Japon…con unas antenas…dios mio,¿ se imagina, Chicha?
-¿Y de la mayor, qué fue de la vida? Se acuerda? Una estiradita, toda así , muy fina era ella, ¿se acuerda? ¿Qué habrá sido de la vida de esa chica?
-¡Ay, cómo no me voy a acordar si estaba con el Esteban, mi nieto, el mayor de la Susana, el que se recibió de doctor!
-Ah…cómo ¿ya se recibió?
-¡Hace cuánto!
-Ay, como pasa el tiempo, qué cosa…
-¿Ah, vió, Chicha? Por eso yo siempre le digo que hay que andar, eso es lo importante, Chicha…
-Digamelo a mi que voy y vengo, todo el dia hago, y todo para otros, porque lo que ya es una, mi hija…
-¡Pamela! Así se llamaba la mayor …la que estaba con el Esteban…esa se fue, viajó con uno que era divorciado, más grande que ella, que se la llevó afuera. Un empresario me parece que era.
-¿A dónde, usted se acuerda negra?
-Creo que a Japón…
-¿A Japón?
-¡Ay! Chicha!
-¡Ah!
-¿Como estará?
-¡Ojalá que esté bien, pobre santa!
-¡Bueno Chicha, lo importante es que ande, eso es lo que importa Chicha!
-¡Ay, qué tragedia, Negra! ¡Pobre chica!
-Por eso le digo yo que hay que dar gracias Chicha…
-¡Eso! Cuidese, me voy adentro Negra que está fresco.
-Ay , sí ¿vio?Usted tambien cuidese, Chicha, que ande bien, adios, adios.
viernes, 18 de marzo de 2011
Denuncia
Despierta el delincuente de su sueño delincuente. Orina, como todo delincuente. Desayuna como un delincuente y se va a trabajar de delincuente. Sube la escalera; lleva ladrillos delincuentes; se ensucia como un delincuente. Lo saluda otro delincuente en bicicleta, al pasar. Se acuerda de cosas de delincuentes. Almuerza entre delincuentes comida para delincuentes, y vuelve a trabajar, para tener una coartada. Termina su labor de delincuente y se toma una cerveza entre delincuentes. Llega a su reducto de delincuentes, saluda a su familia delincuente, hace los deberes con sus hijos delincuentes y se va a visitar a otros delincuentes, a conversar de cosas de delincuentes. Mitiga su día delincuente entre humo delincuente y se apresta a descansar como un delincuente. Mira en la tv un programa delincuente y por poco no se duerme sentado en su sillón de delincuente. Su compañera delincuente lo acompaña hasta la almohada delincuente, donde, por un rato, nada más, deja de ser un delincuente. Por un rato será un cómplice de todos; un hacedor de la economía de mercado, un señor, un ciudadano, un gesto, un símbolo, un patriota, un hablador… un hombre sencillo al que, por un rato, dejan de doler tanto los huesos delincuentes, como si le estuvieran dando una ventaja, pequeña, por un rato. Luego soñará con un mundo mejor, que es lo que hacen todos los delincuentes.
jueves, 17 de marzo de 2011
“La libertad es, ante todo, negociable”
Entrevista al filólogo sueco, Gelmuth Sorensen, premio Nobel de literatura en 1981. En su visita fugaz a la Argentina, una entrevista exclusiva con La Maquinola Tresarroyense.
Son las 7:35 y el Hotel Paris reluce en sus veredas una pulcritud mínima, pero decente. Sorensen sale; parece haber descansado poco. En una confitería de la calle Colón, “Surmenage”, nos indican que no se puede fumar adentro. Sorensen me invita a irnos a las mesas de afuera. Mi primera pregunta aparece en este acto, sin embargo prefiero seguir el protocolo que me impuse: “qué es la libertad, Gelmuth?”, disparo. Sorensen se oculta un rato en una nube densa de humo verduzco; menos mal que no nos permitieron fumar adentro, pienso. Luego de unos segundos interminables, Sorensen responde: es fácil definir un concepto abstracto de algo concreto, pero no es fácil traducirlo a algo más palpable y ejemplificador. ¿Es la libertad, acaso, como muchos han dicho, “lo más preciado, la esencia, la utopía de la especie humana”? ¿O es tan sólo el nombre de una avenida, de una calle, de una cantante de tangos? A mis años- reflexiona- le podría contestar con más preguntas, como lo hice, sin embargo le diré que no es ninguna de esas dos ideas. Es más bien un mero capricho, uno muy peligroso…” Creo adivinar en su gesto una suerte de amenaza (acaso debí advertirlo con más prudencia en ese instante…)
“La segunda pregunta se refiere, quizás, al grado de concreción, a lo concreto de esta libertad de la que hablamos…recién, hace unos momentos nos echaron de adentro de este bar; noté que usted no se molestó en absoluto por seguir la norma. ¿Acaso las “normas”; las convenciones, el sentido común, son ampliatorias o disminuyen el caudal de libertad en las sociedades?”
“La libertad es, ante todo, negociable. Uno decide hasta dónde, otros deciden a quién. Es decir: el responsable de este minúsculo bar, en este minúsculo día, tiene para sí una responsabilidad mayúscula, cual es el de cuidar a su clientela. En cambio a mí no me detiene nada…” (Nuevamente noto un brillo en su mirada que me provoca un escalofrío…) Ahora bien- prosigue- pudiéndose negar a atendernos, que es lo que haría un hombre con pelotas, ¿así se dice verdad?, en cambio nos invita a cagarnos de frio, ¿así se dice?, a esta suerte de carpa de gitanos pero sin onda, ¿se dice así? Es decir que nos da a elegir entre retirarnos o ir, ya no a la mesa que nosotros libremente elegimos, sino afuera, que es adonde él eligió. Y uno se enfrente a la negociación, creyendo que ejerce una libertad, mínima, pero libertad al fin. ¿Y qué gana uno con eso? Que el tipo obtenga un poder sobre todos los demás; porque todos vieron esa situación, y al callar, al no quejarse, la avalan. Uno a uno, todos ellos”- los señala con ostentación; ya su mirada es temeraria- “¡permiten que el dueño del circo alimente a los monos!” En este punto le solicito que no grite. Él me da una trompada que por suerte le esquivo. Su manotazo fallido le hace perder el equilibrio y los estribos, comienza una verdadera trifulca con el policía de la esquina que trata de calmarlo. Sorensen reniega entre dientes e intenta retirarle la 9 mm al agente del orden, pero él es más veloz y en cuestión de segundos, veo a Gelmuth Sorensen, el filólogo sueco, premio Nobel de literatura, acostado en el suelo, boca abajo con la rodilla del agente sobre sus espaldas, teniéndolo del cuello con una mano, mientras, con la otra, llama desde su Handy a una patrulla.
Ya en la comisaría tuve que declarar debido a una denuncia del dueño de la confitería. Sin embargo, Sorensen salió al rato. Se lo veía más tranquilo. Me dijo que llamó a la embajada de su país y que le aseguraron que le conseguirían la libertad a cambio de que escribiera un libro en contra de los gobiernos libertarios de sud América, y que había aceptado. “Se lo dije, amigo mío- me dijo con una sonrisa socarrona-: la libertad es, ante todo, negociable”.
miércoles, 16 de marzo de 2011
La culpa no es del chancho

Así se habría expresado el director de la única radio A.M. de la región, en referencia a 18 periodistas quienes, de manera despiadada y criminal, le habrían iniciado juicios laborales durante los últimos 10 años de gestión del director de la única radio A.M. de la región al frente de la misma (la única radio A.M. de la región).
Entre bueyes no hay cornadas
Por otro lado- ¿o el mismo?-el único diario impreso de la región, se habría negado a publicar una solicitada de la Federación de Periodistas en la que señalaba que, al director de la única radio A.M. de la región se le habría escapado la tortuga, teniendo en cuenta sus dichos acerca de los periodistas “enjuiciadores”. La solicitada en cuestión pretendía aclarar que los ex trabajadores de la única radio A. M. de la región, en realidad, sólo hacían valer sus derechos según las leyes laborales vigentes, leyes que, según la solicitada censurada por el único diario impreso de la región, el director de la única radio A.M. en cuestión utilizaría de felpudo en la puerta de entrada de la única radio A.M. de la región. En este marco- el conceptual, no el de la puerta de la única radio A.M. de la región- los dueños del único diario impreso de la región, justificaron el hecho de negarse arbitrariamente a publicar dicha solicitada, sosteniendo que ellos de ninguna manera censuran a nadie. “Acá, cualquiera puede decir cualquier vulgaridad, incluso nuestra línea editorial, de hecho, lo es. No discriminamos a nadie, siempre y cuando no se trate de periodistas. Estos, como su nombre lo indica, son meros trabajadores que se deben a sus empleadores, por lo tanto, carecen de todo derecho. Estos …periodistas que pretendían avasallar el buen nombre de nuestro…amigo (léase el director de la única radio A.M. de la región) están invitados , cuando quieran, a dejar sus curriculum vitae para pasar a integrar nuestro staff, sin necesidad de andar pagando por una solicitada, y encima,nosotros les pagaríamos…eso sí: según nuestras propias leyes y normas laborales vigentes”, concluyó, mientras guiñaba un ojo.
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