En lo que podríamos considerar como el súmmum en la ascendente carrera de este… de este… de Ricardo Fort, brindó una dilatada nota a La Maquinola Tresarroyense.
Lejos de las pistas de baile, de los gimnasios y de los ruidos de la capital, Ricardo Fort, el hombre más mediático de los últimos tiempos, brindó a nuestro cronista una larga charla sobre los temas que más le interesan: la vida, la muerte, el amor y el conocimiento.
Enorme fue nuestra sorpresa cuando, mientras caminábamos por la costa de Claromecó, nos encontramos con este personaje que la televisión -y unos cuántos miles de dólares- se han encargado de llevar a lo más alto del salón de la fama, desplazando a artistas de la talla de Zulma Lobato, Florencia de la V y aún de un redivivo Carlos “Carlitos” Balá. Entre las mesas de un conocido parador y sin sus guardaespaldas a la vista nos brindó su tiempo para conocer algo más a fondo a este enigmático personaje.
La Maquinola Tresarroyense: ¿No te da ni un poquito de vergüenza?
Ricardo Fort: Yo creo que el mayor defecto de los argentinos es la timidez, la indecisión, el no querer jugarse por una causa. Ese defecto, ciertamente, no lo poseíamos en el siglo pasado, cuando la ciudad de Buenos Aires rechazó las invasiones inglesas, cuando se hizo la Revolución de Mayo, cuando sobrevino la guerra de la Independencia, en la que los argentinos, muchos de mi sangre, fueron a pelear por la patria y por las patrias, allá en el Perú…boludo.
L.M.T.: Admitís haber llegado al punto de pagar para hacer realidad tu sueño de ser famoso. ¿No te parece que lo que conseguiste es algo irreal?
R.F.: Ni ahí, boludo. Creo que mi destino es ese. Si me preguntás si el artista debe cumplir con la realidad, la respuesta es que el artista es parte de la realidad y hasta con el tiempo más real que la realidad. Tomemos el trillado ejemplo de El Quijote y Cervantes, de Macbeth y Shakespeare: bueno, Shakespeare y Cervantes han desaparecido y Macbeth y El Quijote quedan, boludo.
L.M.T.: Veo que sos muy lector. ¿Cuál es tu autor preferido?
R.F.: Yo contestaría de dos modos: en primer término yo creo que no hay autor que no haya influido en mí, aún aquellos que no he leído. Y aún aquellos que no me gustan. Pero si tuviera que elegir un autor ese sería Chesterton. Ahora, yo creo que, en suma, Shaw fue mejor escritor que Chesterton, aunque he aprendido más de este último. Y bastante de Kafka también. Aunque Kafka creo que es un escritor inferior a Shaw o a Chesterton, boludo.
L.T.M.: ¿Cómo ve Ricardo Fort el futuro?
R.F.: Posiblemente al final del siglo XXI a nadie le interesen las máquinas y no exista el periodismo…Posiblemente a nadie le interese la política, la arquitectura retorne a las casas bajas, los vehículos desaparezcan y los aviones se vuelvan innecesarios porque nos daremos cuenta de que no vale la pena andar de un lado para el otro, boludo. Lo único que sabemos con certeza del porvenir o de los porvenires es que serán distintos. Es cuestión de mirar hacia atrás: en la Edad Media y aún en el siglo XVII, la teología era la pasión de la gente; los campesinos en Escocia discutían sobre temas teológicos. Y ya vemos, ahora muy pocos discuten sobre teología. Del mismo modo es muy probable que los temas que hoy interesan, no interesen a nadie pronto, por ejemplo las formas de gobierno. Creo y deseo que en el porvenir los políticos dejen de ser ridículos hombres públicos y no exista la política y que, con ello, desaparezcan las fronteras, esa cosa absurda. Además, en este mundo, los bienes deberían ser mejor repartidos, ¿no, boludo?
Aclaración del cronista: Lamentablemente el grabador con el que se realizó la nota se llenó de arena y no se pudieron desgrabar las respuestas de Ricardo Fort. En cambio, hemos tomado respuestas de Jorge Luis Borges, del libro de entrevistas de Rodolfo Bracelli: “Borges, Bioy, confesiones, confesiones”, con la excepción de la palabra “boludo” la cual recordamos habérsela oído decir al propio Ricardo Fort unas treinta veces durante el reportaje.
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